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Andrés Guerrero Serrano
-Homeópata-

jueves, 16 de junio de 2011

El 20% de los casos de síndrome de intestino irritable se desencadenan tras una gastroenteritis o una diarrea infecciosa

(Extraído de Solo Ciencia)

SEVILLA, 14 (EUROPA PRESS)
El 20 por ciento de los casos de síndrome de intestino irritable, una patología que padecen unos 4,6 millones de españoles y que provoca dolor abdominal, alteración del tránsito intestinal y sensación de distensión abdominal, entre otros efectos, se desencadenan tras una gastroenteritis o una diarrea infecciosa.
Así lo han apuntado diversos expertos reunidos en Sevilla en el marco de la 'VI Semana de las Enfermedades Digestivas (SED 2011)', que concluye este martes y que ha organizado la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD).
Según ha expuesto a este respecto el vicepresidente de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), Enrique Rey, "aunque no están muy claras cuáles son exactamente las causas del síndrome de intestino irritable, se sabe que un 20 por ciento de los casos se desencadenan tras una gastroenteritis o diarrea infecciosa y que suele afectar más a las mujeres que a los hombres".
Además, ha admitido que desde la comunidad médica "se intuye que en la aparición de esta patología pueden influir diversos factores muy variados entre sí, que van desde fenómenos de microinflamación hasta las respuestas motoras que el tubo digestivo tiene ante las situaciones que vive el paciente".
Pese a que el síndrome de intestino irritable puede afectar al paciente de una manera leve, moderada o grave, los expertos en la materia sostiene que el concepto de gravedad de esta patología es difícil de valorar porque depende de factores muy subjetivos.
"En la gravedad no solo influyen los síntomas o la intensidad de estos, sino que influyen muchos otros aspectos que no están referidos al tubo digestivo, como son las percepciones que tiene el propio paciente respecto a su problema de salud y todo ello en conjunto es lo que determina el impacto en la calidad de vida del paciente", ha apuntado Rey, para quien en la afección "se resumen en el fondo en la calidad de vida, la necesidad de asistencia médica y también el impacto que tiene en el desempeño profesional".
Una vez catalogada la gravedad de la enfermedad se decide el tratamiento que más se ajuste al paciente, de ahí la importancia de tener en cuenta todos los factores para graduar la verdadera gravedad de dicha patología.
En la actualidad, el profesional dispone de espasmolíticos, laxantes, algunos fármacos que inhiben la motilidad y actualmente se están introduciendo los antibióticos como fármacos para los pacientes con síndrome de intestino irritable.
En el marco de la SED 2011 se han presentado, además, dos nuevas posibilidades terapéuticas que se espera que están disponibles en los próximos años, los fármacos serotoninérgicos y los que actúan directamente sobre los iones de cloro.


RECOMENDACIONES
Entre las recomendaciones para prevenir la evolución o la aparición de esta patología se encuentra seguir una vida lo más equilibrada posible, una vida sana sin elevado nivel de estrés. "Estas serían medidas generales que habría que ajustar a cada individuo porque cada uno tiene una serie de acontecimientos que influye de manera decisiva en sus síntomas" ha precisado Rey.
Durante este simposio también se han presentado los resultados de un nuevo estudio sobre la gravedad de la enfermedad y cómo definirla, el primero de estas características que se realiza en España.
De entre las principales conclusiones destaca que el médico y el paciente juzgan de forma diferente la gravedad de la enfermedad, es decir, que el criterio subjetivo del médico no es el mismo que el del paciente y que es algo que el gastroenterólogo tiene que tener en cuenta a la hora de valorar la enfermedad, para no minusvalorar o sobrevalorar la gravedad del paciente.

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