AVISO IMPORTANTE


A partir del día 14 de junio de 2015, domingo, este blog dejará de ser actualizado como se ha venido haciendo hasta la fecha. La primera idea fue la de cerrar el blog, pero el deseo que que cuanto aquí se ha publicado pueda seguir siendo útil en el futuro, nos hace que mantengamos abierto el blog. Si tuviera alguna duda o quisiera hacer algún comentario, no tema hacerlo: seguiremos publicando cuantos comentarios se hagan y seguiremos contestando a las dudas que puedan surgir.
Gracias y hasta siempre.
Andrés Guerrero Serrano
-Homeópata-

viernes, 2 de septiembre de 2011

Impacto de la sal y potasio en el corazón

(Extraído de Blogs.Funiber.org)

Un estudio reciente indica que el consumo de demasiada sal y poco potasio podría incrementar significativamente el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.  El Dr. Frank B Hu, profesor de medicina en la Universidad de Harvard, realizó un estudio en el que analizó los datos de 12,267 personas que participaron en la encuesta nacional de salud y nutrición, en Estados Unidos, entre 1988 y el año 2006.

En estudios anteriores, ya se había encontrado una asociación entre los niveles altos de consumo de sal, en combinación con baja ingesta de potasio, y la hipertensión. La combinación de mucho sodio y poco potasio parece estar relacionada a enfermedades cardiovasculares y muerte, que cada mineral por sí mismo.

Además el investigador indicó que ingerir altos niveles de potasio puede contrarestar parte del efecto de consumir mucho sodio, pero advirtió que “los efectos adversos del exceso de sodio no pueden compensarse por completo con una dieta rica en potasio”, resaltó Hu.

Los investigadores hicieron un análisis de la dieta de las personas que participaron de la encuesta nacional de salud y nutrición, con la finalidad de analizar el consumo de sodio y potasio, y la relación en el consumo de estos minerales, con un seguimiento de 14.8 años.  Los resultados indicaron que 2,270 personas murieron durante el periodo de estudio, de ese grupo 825 murieron de enfermedad cardiovascular, incluyendo los accidentes cerebrovasculares, y 443 de enfermedad cardíaca.

Tras analizar los datos, teniendo en cuenta datos como la etnia, el peso, la hipertensión y otros factores, el equipo de Hu encontró que una ingesta alta de sodio estaba relacionada a un incremento de 20% en el riesgo de muerte, mientras que una alta ingesta de potasio estaba relacionada con una reducción del 20% en el riesgo de muerte. Adicionalmente se identificó que un consumo alto de sal, en combinación con una baja ingesta de potasio, incrementaba de forma significativa el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular y cardíaca.

Al finalizar el estudio el Dr Hu recomendó “reducir la cantidad de sodio en la dieta, sobre todo en los alimentos procesados”, además recomendó “fomentar un consumo alto de potasio, sobre todo de frutas y verduras”, resaltando que “ambas cosas deben ir juntas”. Aunque el estudio encontró una relación entre los minerales y la enfermedad cardíaca, no se probó causalidad.

Lona Sandon, profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico de la Universidad de Texas, señaló que los resultados del estudio no le sorprenden, pues ya se había descubierto la relación entre esos minerales y la hipertensión, pero no se le ha dado mucha importancia. Por ello Sandon resaltó que se debe “dar más énfasis a la importancia de consumir más potasio y reducir la ingesta de sodio”.

“La dieta DASH (por la sigla en inglés de métodos dietéticos para reducir la hipertensión) hace justo eso, y ya hace tiempo que se conoce”, resaltó Sandon, y destacó que esta dieta “anima a la gente a comer más alimentos ricos en potasio (frutas, verduras y lácteos bajos en grasa) y a consumir menos alimentos llenos de sodio”.

Las recomendaciones dietéticas del 2010 para los estadounidenses apuntan a mantener una dieta menor a los 2,300 miligramos de sal por día, cantidad que equivale a una cucharadita, y a menos de 1,500 miligramos para las personas mayores de 51 años y personas que padecen de hipertensión, diabetes o enfermedad renal crónica.

FUENTES: Frank B. Hu, M.D., Ph.D., professor, medicine, Harvard Medical School, Boston; Lona Sandon, R.D., assistant professor, clinical nutrition, University of Texas Southwestern Medical Center at Dallas; July 11, 2011, Archives of Internal Medicine.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada